Martes, 18 de agosto de 2009
LA SABANA SANTA DE TURÍN

Mucho se ha escrito y hablado hacerca de esta "reliquia", unos defensores y otros detractores. Mi primer aporte sobre este tema, ya que como es muy controvertido y muy amplio lo vamos a tratar en sucesívos artículos. Espero que os guste.

"La sábana santa es un «reto a la inteligencia» por la extraordinaria crónica visual que ofrece de la pasión de Cristo. «Dado que no se trata de una materia de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Encomienda a los científicos la tarea de continuar investigando para encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo que, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue depuesto de la cruz»" -Juan Pablo II ante la Sábana Santa 1998.

¿A QUE LLÁMAMOS SUDARIO?

"Sindon" (griego): Pieza de tela, que puede ser usada como lienzo fúnebre. El sudario de Turín es un lienzo de lino rectangular, de 436 cm de largo y 110cm. de ancho, y tejido a espina de pescado. Sobre un mismo lado de la tela son impresas las huellas frontales y dorsales de un hombre muerto después de haber sido crucificado. Muchos creemos que el sudario de Turín es el lienzo fúnebre de Cristo, es decir, el lienzo en que el cuerpo de Jesús fue envuelto. ¿Hay razones para tal creencia? El sudario ha sido sometido a los estudios mas rigurosos de la ciencia, descubriéndose numerosos datos asombrosos. Mientras muchos hombres fueron crucificados, solo Jesucristo fue además azotado, coronado con espinas y traspasado en el corazón con una lanza, tal como muestra la imagen. Este fue sepultado envuelto en el sudario según la costumbre de los judíos, como aparece en la imagen a la derecha. 

Debemos aclarar que nuestra fe como católicos no se fundamenta en la Sábana Santa. Ésta no es esencial para nuestra fe en Cristo y en Su resurrección, pero ciertamente nos ayuda a profundizar nuestro amor y devoción en aquel que por nosotros sufrió la Pasión. Por otro lado, los no creyentes que se proclaman hombres de ciencia y de razón se encuentran a la defensiva ante una reliquia en la que los mismos científicos están descubriendo señales cada vez mas contundentes de autenticidad. La Iglesia busca la verdad. La Santa Sede, propietaria de La Sábana Santa, ha sido muy honesta, permitiendo todo tipo de investigaciones científicas.  Las pruebas cada vez son mas impresionantes. De hecho, muchos no cristianos creen que, en efecto, se trata del sudario fúnebre de Jesús de Nazaret. Por otro lado, no faltan cristianos que demuestran desinterés y hasta hostilidad.
Hay testimonios históricos y de absoluta certeza que sitúan a la Sábana Santa en Lirey (Francia) a mediados del siglo XIV. No se puede acusar a la jerarquía de la Iglesia de haber producido el Sudario.  Mas bien, en 1389 el obispo de Troyes, Pierre d´Arcis, escribió declarando el sudario un fraude. La Iglesia no se había pronunciado oficialmente. El pueblo, sin embargo, continuó visitándolo con gran veneración. La trayectoria de la Sábana Santa desde esa época está bien documentada y sin mas interrupciones. 

El Sudario de Turín —también conocido como la Síndone de Turín, la Sábana Santa o el Santo Sudario— es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas físicos propios de una crucifixión, junto a otros totalmente atípicos, pero acordes con los hechos relatados en la Pasión. Actualmente, se encuentra en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista, en Turín (Italia). Las opiniones sobre el Sudario son diversas: muchas personas afirman que es el mismo lienzo o sudario que cubrió a Jesús de Nazaret en el sepulcro, y que durante su resurrección su efigie quedó grabada de algún modo en las fibras, mientras que los escépticos arguyen que el sudario es un fraude o falsificación medieval. El origen del sudario y sus imágenes es todavía fuente de intenso debate entre científicos, creyentes, historiadores y escritores.

Las evidencias y argumentos a favor de la autenticidad del sudario incluyen análisis materiales y textiles que fechan su origen en el siglo I; las propiedades inusuales e inexplicables de la imagen, que según algunos no pudo ser obtenida con ninguna técnica de formación de imágenes conocida antes del siglo XIX; por otra parte, análisis y argumentos en contra que incluyen una carta de un obispo medieval al Papa de Aviñón alegando conocimiento personal de que la imagen fue astutamente pintada para sacar dinero de los peregrinos, la datación radiométrica de 1988, y análisis químicos sobre las manchas de Walter McCrone.

La máxima discusión gira en torno a su datación por el método del carbono 14 llevada a cabo en 1988, que apuntaba a un origen medieval del paño. Para algunos, esta datación ha zanjado para siempre el asunto demostrando que el sudario es una falsificación del siglo XIV (aún pendiente de determinar cómo se realizóGui?o. Por otra parte, los detractores del C-14 argumentan que la datación por este sistema es errónea, ya que la tela está muy contaminada y no sabemos hasta qué punto la formación de la imagen, o los tres incendios por los que pasó el lino, pudieron afectar a su composición química.

El sudario es rectangular y mide aproximadamente 4,40 x 1,10 metros. Está compuesto por fibras de lino, entretejidas en punto de escapulario con fibras de algodón. En él aparecen las vistas frontal y dorsal de un hombre desnudo, cubriendo su ingle con las manos. Las dos vistas poseen direcciones opuestas, y están alineadas sobre el plano medio del cuerpo. La cabeza converge hacia el centro del paño en ambas vistas, hasta casi encontrarse. Las vistas se corresponden con la proyección ortográfica de un cuerpo humano, pero vea el Análisis artístico.

El Hombre del Sudario lleva barba y bigote, y su cabello —que cae a la altura de los hombros— está peinado con raya en medio. Es musculoso y bien proporcionado, y bastante alto (1,85 m) tanto para un hombre del siglo I (época de la muerte de Jesús) como para los del Medievo (posible momento de la creación del sudario, y de la primera noticia indiscutible de su existencia). En la tela se perciben manchas de color rojo oscuro, sangre de tipo AB (según últimas investigaciones), que muestran diversas heridas:

Una gran herida circular en una al menos de sus muñecas (la otra queda oculta por la disposición de las manos), como si hubiera sido perforada. El doctor Barbet ha establecido que el clavo atraviesa la muñeca por el espacio de Destot,y se situa entre los huesos del carpo y el ligamento anular anterior, donde se puede sostener el peso del cuerpo.

Otra herida en el costado, también por perforación.

Varias heridas más alrededor de la frente y parte posterior de la cabeza.

Señales que asemejan latigazos en las piernas y el torso.Todo el cuerpo está cubierto de heridas de pequeño tamaño, iguales y semejantes a bolas de 3 cm., coincidentes con las que produciría el flagelo romano flagellum taxillatum.

Rostro contusionado, hinchado , con ruptura del cartílago nasal y torcedura de la nariz. Manchas de sangre.

El 28 de mayo de 1898, el fotógrafo italiano Secondo Pia realizó la primera fotografía del sudario, llevándose una sorpresa al examinar el negativo de su obra: en el negativo, la imagen tenía todo el aspecto de un positivo, lo que implica que la imagen marrón amarillenta mostrada en el sudario sería en realidad alguna clase de negativo. Los observadores del negativo fotográfico han notado a menudo un espectacular aumento del relieve y detalle del hombre del sudario, causando un efecto inesperado. El negativo de Pia intensificó el interés por el sudario y renovó los esfuerzos en pos de determinar su origen. Existen numerosos informes, de origen desconocido y previos al siglo XIV, sobre lugares en donde se veneró la mortaja de Jesús o una imagen de su cabeza (ver Humberto, 1978). No obstante, no se ha podido conectar con certeza ninguno de ellos con la tela que actualmente reside en la catedral de Turín. Ninguno de los informes de los hasta 43 posibles «sudarios genuinos» hace mención de una imagen de un cuerpo, salvo el de la Imagen de Edesa.

Se cuenta que la Imagen de Edesa (también llamada Mandylion) contenía la imagen del rostro de Cristo, y existen noticias fiables de su existencia desde el siglo VI. Algunos ven una correlación entre el Sudario de Turín y la Imagen de Edesa. Ninguna leyenda relativa a la imagen lleva a pensar que contuviera la imagen de un Jesús malherido, sino que mencionan que la imagen fue transmitida a la tela por el propio Jesús. Suele describirse como una mera representación del rostro de Jesús, no del cuerpo entero. Los defensores de la teoría de que la imagen de Edesa y el sudario son el mismo objeto, liderados por Ian Wilson, creen que siempre estuvo plegado de manera que sólo mostraba la cara.

Se citan tres muestras principales de evidencia para identificarla con el sudario. Juan de Damasco menciona la imagen en su obra anti-iconoclasta Sobre las imágenes santas, describiéndola como una «cinta» o tela oblonga, en lugar de un cuadrado, como sostienen otras notificaciones de la tela de Edesa. Imagen de un manuscrito húngaro proveniente de 1192-1195. Los partidarios del sudario suelen usarla como prueba de su existencia previa al siglo XIV, señalando que el parche en forma de L cerca de las manos se corresponde con los huecos por quemaduras de la reliquia, y la semejanza entre el poco usual tejido de la sábana y el de la tela, en panel inferior.

Con motivo del traslado de la sábana a Constantinopla en 944, Gregorio Refendario, arcediano de la Hagia Sophia (Constantinopla), dio un sermón sobre el artefacto. Dicho sermón se perdió, pero volvió a aparecer en los archivos del Vaticano, y en 2004 fue traducido por Mark Guscin [2]. El sermón informa de que la tela de Edesa no contenía sólo la cara, sino una imagen de cuerpo entero, que se atribuía a Jesús. También menciona manchas de sangre de una herida en el costado. Desde entonces, han aparecido otros documentos en la Biblioteca del Vaticano y en la Universidad de Leiden (Países Bajos) que lo confirman. «[Non tantum] faciei figuram sed totius corporis figuram cernere poteris» (‘No sólo puede verse el contorno de una cara, sino también la figura completa de un cuerpo&rsquoGui?o. En 1203, un cruzado llamado Robert de Clari asegura haber visto la tela en Constantinopla: «Donde estaba el sudario en el que nuestro Señor fue envuelto, y que cada viernes se alzaba bien alto para que uno pudiera ver en él la figura de nuestro Señor».  

En 1205, tras la cuarta cruzada, Teodoro Angelos (sobrino de uno de los tres emperadores bizantinos que fueron depuestos) envió la siguiente misiva al Papa Inocencio III, protestando por el ataque a la capital. Sacado del documento, con fecha de 1º de agosto de 1205:

 «Los venecianos se repartieron los tesoros de oro, plata y marfil, mientras que los franceses hicieron lo mismo con las reliquias de los santos y, lo más sagrado de todo, el lino en el que nuestro Señor Jesucristo fue envuelto tras su muerte y antes de su resurrección. Sabemos que esos saqueadores han guardado los objetos sagrados en Venecia, Francia, y otros lugares, estando el sagrado lino en Atenas.» (Códice Chartularium Culisanense, fol. CXXVI (copia), National Library Palermo)

Salvo que se trate del Sudario de Turín, ya que la imagen de Edesa también se le conocía como Tetradiplon que significa en griego doblado cuatro veces, la Imagen de Edesa se halla en paradero desconocido desde el siglo XIII. (Continuará...)

El paradero del santo sudario luego del saqueo de Constantinopla es desconocido. Un reciente estudio de la historiadora italiana Barbara Frale afirma que el sudario fue custodiado por los Caballeros Templarios desde el saqueo de Constantinopla hasta la disolución de la orden en 1312. En su libro "Los Templarios y la Síndone de Cristo" Frale relata que en 1287 un joven de buena familia llamado Arnaut Sabbatier ingresó a la Orden de los Caballeros Templarios y luego de ser admitido fue invitado a besar tres veces los pies de la imagen del Santo Sudario. Ya el investigador Ian Wilson había sugerido que el supuesto ídolo blasfemo Bafomet que adoraban los Templarios no era más que el Santo Sudario. No es de extrañar que cuando el sudario reaparece en 1357 se encuentre en poder de la viuda de Jean de Charney, nieto del caballero templario Geoffroy de Charney, compañero del Gran Maestre Jacques de Molay.

Bueno para abríros boca, me parece bien. En sucesivas entregas iremos ampliando el tema. Incluso con notícias de actualidad sobre el tema.

Fdo. Cristobal Aguilar


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 08 de junio de 2011 | 18:48

estoy alucinada con la historia de cristo nuestro salvadorcaida de mandibulas invasor ¡¡alucinante!!

 
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