Lunes, 17 de agosto de 2009
CANÓNIGOS REGULARES DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Los Canónigos Regulares de la Inmaculada Concepción, que, formando desde hace cerca de 50 años una sociedad de vida común, persiguien con igual ardor su propia santificación y la del prójimo.

Es en Francia, a la sombra de la Iglesia catedral de San Claudio, que fueron echadas las bases de esta sociedad, y allí fue fundada su primera casa. Pronto, gracias a la benevolencia de los obispos, varias casas de este Instituto de los Canónigos Regulares de la Inmaculada Concepción fueron establecidas en Francia. Aquí también, en esta ciudad de Roma, centro del mundo católico, en la cima del Janículo, se ha levantado la casa‑madre de esta Congregación. Ya, un cierto número de sus hijos han franqueado los límites de Europa, han ido a las lejanas regiones del Canadá y del Perú para consagrars 

Los canónigos son un instituto de vida semi- contemplativo con observancias monásticas. Aceptan vocaciones para sacerdotes y hermanos. La comunidad está gobernada por un Abad y la vida conventual se ordena bajo la Regla de San Agustín. Su espiritualidad es agustiniana.

Los religiosos de este Instituto que se ha visto crecer tan rápidamente como una mies abundante y preciosa, llevan la vida común según la regla de San Aguntín, y ligados por los tres votos simples de pobreza, de obediencia y de castidad, ellos merecen en todos sentidos los testimonios precisos y manifiestos de la benevolencia de la Santa Sede.En efecto, estos religiosos ponen en práctica los consejos apostólicos, se empeñan en unir la vida religiosa y claustral al ministerio pastoral, y a juntar la contemplación de las cosas divinas al apostolado activo de la predicación y de las obras. Para ganar almas a Cristo no vacilan en pasar alternativamente del silencio del claustro al tumulto de las ciudades. Huyendo de las emboscadas del siglo, ellos prosiguen su propia santificación observando exactamente sus votos, cumpliendo al mismo tiempo con religioso cuidado los deberes del santo ministerio. Encargados del cuidado de las almas bajo la autoridad inmediata de los obispos, en las parroquias que les son confiadas, gastan esta santidad adquirida para ellos en provecho espiritual de los fieles.

En una palabra, estos religiosos que unen de una manera tan loable la vida pastoral a la vida religiosa, demuestran claramente con su ejemplo que estos dos géneros de vida no se perjudican entre ellos, sino que, más bien al contrario, cuando están unidos según reglas convenientes y en institutos apropiados ellos se perfeccionan y fortifican mutuamente.

La vida del canónigo regular gira en torno a la vida litúrgica y la contemplación primeramente, y el apostolado y los estudios teológicos, en segundo lugar. La jornada comienza con la Liturgia de las Horas que se va repartiendo por el día (Lecturas, Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas). También la oración personal, la adoración eucarística, el capítulo comunitario, se alternan con las horas de trabajo manual, intelectual y los momentos de recreación. Todo el apostolado realizado fuera de sus muros, se hace en comunión con la Iglesia diocesana y su obispo. El apostolado consiste en la dirección espiritual de las almas, el sacramento de la reconciliación, programación de retiros, peregrinaciones, etc., sobre todo con vistas a paliar la indigencia de espiritualidad y vida interior.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 04 de enero de 2011 | 21:13

Paz y Bien

¿En america latina hay canonigos regulares? ¿Dónde? Me interesa

 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti