Domingo, 16 de agosto de 2009
Iniciamos otro nuevo apartado en este Blog, que será el estudio de los salmos y veremos como pueden servirnos para pedir o realizar súplicas que en determinados momentos nos puedan ser de utilidad. Espero que esta nueva sección os guste. Intentaremos hacerla amena, pero a la vez objetiva. El autor del Blog.


¿QUE SON LOS SALMOS?

El libro de los Salmos o Salterio es un conjunto de poesías de contenido religioso, destinadas a la oración en comunidad, en un príncipio.  El pueblo hebreo créo el Salterio, con el propósito de recitar estos poemas para comunicarse directamente con Dios.  En la versión griega los salmos fueron conocidos por pSalterion o psalmoi "cantar con acompañamiento", términos que dieron origen a la palabra española "salmo". A diferencia de otros libros, el Salterio fue el único que fue creado solo para la oración.

El Libro de los salmos (en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, "Alabanzas") es un libro de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío y del Antiguo Testamento cristiano. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. También se le conoce como Alabanzas o Salterio. Suele encontrarse entre los libros de Job y Proverbios.

Las poesías de estilo salmódico son muy abundantes en las tradiciones literarias sumeria, asiria y babilónica desde la más remota antigüedad. Estas culturas empleaban sobre todo salmos en forma de himnos o lamentaciones.

Muchos himnos religiosos egipcios (especialmente el "Himno a Atón"), inspiraron en forma directa diferentes salmos, cuyo ejemplo más evidente es el Salmo 104 (ver referencias).

La cultura cananea influyó sobre los salmos y probablemente también sobre el resto de la literatura hebrea. El rey David, que según la Biblia era poeta (no poseemos ninguna otra biografía suya) perfeccionó la organización litúrgica y aplicó un poderoso impulso a la poesía salmódica hasta alcanzar la gran variedad y calidad de los poemas reunidos en este libro.

Durante el período de la dominación persa los salmos están en pleno apogeo y se van diversificando en multitud de estilos y géneros diferentes: himnos, imágenes mesiánicas, lamentaciones individuales o grupales, escatología, súplicas a Dios confiando en recibir una respuesta, textos didácticos que recuerdan importantes episodios históricos, cánticos de acción de gracias de personas individuales o de la nación entera, etc.

Al parecer se trataba de una recolección oficial de cantos usados en la liturgia y que se empleaban en Jerusalén en el período del segundo templo. Son 150 salmos en total.8 Ahora bien, existen diferencias en cuanto a la división. Todas las versiones comprenden exactamente 150 salmos. El problema se suscita al comparar las versiones hebreas con la Septuaginta y la Vulgata. Así se pueden observar discrepancias en la numeración y división de algunos salmos. Si bien estas divergencias se refieren siempre a casos puntuales y particulares, inevitablemente repercuten en la numeración general.

La numeración que les otorga el texto hebreo sólo se corresponde con los LXX y la Vulgata en los 8 primeros salmos y en los 3 últimos. La Biblia griega fusiona los salmos 9 y 10 en uno solo, y hace lo mismo con el 113 y 114. De manera inversa, divide en dos el 116, llamando a las partes resultantes 114 y 115 y de la división del 147 hace los salmos 146 y 147.

Como regla mnemotécnica, puede decirse que entre los salmos 10 y 148, la numeración de la Septuaginta y la Vulgata es igual a la numeración hebrea menos 1. Usualmente, sin embargo, cuando se habla del Salmo n, sin dar mayores explicaciones, se está refiriendo a la numeración original hebrea.

Los salmos aparecen en el original hebreo agrupados en cinco libros o colecciones, separados por doxologías que aparecen al final de los salmos 41, 72, 89, 106 y 150. Este último consiste todo él en una doxología. . La primera mención a la recolección que de alguna manera permite datarla se encuentra en el prólogo a una traducción del Eclesiástico que se escribió hacia el 117 a. C. donde se indica que el libro de los Salmos ya formaba parte de la Biblia hebrea a inicios del siglo II a. C.

Al parecer se trataba de una recolección oficial de cantos usados en la liturgia y que se empleaban en Jerusalén en el período del segundo templo. Son 150 salmos en total.8 Ahora bien, existen diferencias en cuanto a la división. Todas las versiones comprenden exactamente 150 salmos. El problema se suscita al comparar las versiones hebreas con la Septuaginta y la Vulgata. Así se pueden observar discrepancias en la numeración y división de algunos salmos. Si bien estas divergencias se refieren siempre a casos puntuales y particulares, inevitablemente repercuten en la numeración general.

La numeración que les otorga el texto hebreo sólo se corresponde con los LXX y la Vulgata en los 8 primeros salmos y en los 3 últimos. La Biblia griega fusiona los salmos 9 y 10 en uno solo, y hace lo mismo con el 113 y 114. De manera inversa, divide en dos el 116, llamando a las partes resultantes 114 y 115 y de la división del 147 hace los salmos 146 y 147.

Como regla mnemotécnica, puede decirse que entre los salmos 10 y 148, la numeración de la Septuaginta y la Vulgata es igual a la numeración hebrea menos 1. Usualmente, sin embargo, cuando se habla del Salmo n, sin dar mayores explicaciones, se está refiriendo a la numeración original hebrea.

Los salmos aparecen en el original hebreo agrupados en cinco libros o colecciones, separados por doxologías que aparecen al final de los salmos 41, 72, 89, 106 y 150. Este último consiste todo él en una doxología. . La primera mención a la recolección que de alguna manera permite datarla se encuentra en el prólogo a una traducción del Eclesiástico que se escribió hacia el 117 a. C. donde se indica que el libro de los Salmos ya formaba parte de la Biblia hebrea a inicios del siglo II a. C.

Los salmos reflejan además las tradiciones de los hebreos entre el siglo VIII y II a.C., pues a lo largo de este extenso período fueron compuestas las 150 plegarias que constituyen este lirbo sagrado. 

El libro de salmos se compone, en realidad, de 5 colecciones de cánticos que el antiguo pueblo de Israel empleaba en su adoración. Gran parte de éstos están encabezados por anotaciones referidas al autor, su forma o el contexto en el que se escribieron (los llamados "títulos"). Muchos de ellos emplean un orden alfabético. Las subdivisiones serían las siguientes, separadas cada parte por una doxología:

Salmos 1 al 41
Salmos 42 al 72
Salmos 73 al 89
Salmos 90 a 106
Salmos 107 a 150

Sin embargo, hay salmos duplicados (como por ejemplo el 14 que se encuentra en el 54).9 Otro aspecto que hace pensar en la diversidad de autores y momentos o en la existencia de otras colecciones anteriores es la falta de homogeneidad en el uso de palabras como Yahveh o Elohim, ya que se considera habitualmente que los salmos que usan Elohim para referirse a Dios son más antiguos que los yahvistas.

SALMOS SUSCRIPTOS Y SALMOS HUÉRFANOS

Se llaman salmos suscriptos a aquellos salmos de los que se sabe quién es el autor o se sospecha cúal puede ser. Y los huérfanos son aquellos en los que "no se le reconoce" la creación a un determinado personaje. Por ejemplo abundan los salmos del Rey David. Estos serían salmos "suscriptos" porque conocemos el autor de los mismos.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 11:18  | Los Salmos
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