S?bado, 15 de agosto de 2009
LOS HECHIZOS ¿QUE SON?. MITO Ó REALIDAD

Normalmente percibimos como "hechizos" a algo negativo, y es porque en príncipio, erán rituales que se llevaban a cabo por los llamados "magos negros" y que tenían por objetivo hacer algún daño a alguien o conseguir doblegar la voluntad de alquien usando para ello la intervención demoníaca. Se les considera, como ya he comentado antes actos por los cuales se conjura un daño para el prójimo, los hechizeros, se dice no solo han dedicado su arte para el mal; también eran los que "curaban a los enfermos" (aunque estas enfermedades fueran mas psicosomáticas que otra cosa), los que danzaban para conseguir una buena consecha (como en el África). Por ello hablar de de hechizos es lo mismo que hablar de magia o de chamanismo. En todo caso, lo negativo de estas prácticas no está en el poder o conocimientos que adquiera quien las sigue, sino en el uso que pueda hacer de su saber o en la conciencia e intenciones que tenga a la hora de efectuar cada ritual.

Para que el acto de esta naturaleza tenga lugar, es fundamental que el hechicero crea en su eficacia de su arte, que la persona que pretenda curar tenga fe en él y que su quehacer también sea creído por el colectivo social en el cual desempeña el acto. 

El hechizo o conjuro es un acto mágico que pretende producir efectos sobre la realidad mediante procedimientos sobrenaturales de carácter litúrgico o ritual. Cuando el objetivo del hechizo es adivinar el futuro se denomina sortilegio y cuando busca someter la voluntad de otra persona u objeto, encantamiento. Es componente sustancial de muchas religiones paganas y también forma parte de algunas religiones monoteístas, mientras que otras como el Cristianismo prohíben explícitamente su práctica. El hechizo procede de las creencias mágicas del Neolítico y viene practicándose desde entonces, a veces de manera abierta y otras clandestina. Era común en sociedades paganas, constituyéndose en actos oficiales de masas promovidos por las autoridades; una actividad que está bien documentada en numerosas fuentes históricas e incluso sobrevive algunas zonas, como las de religión vuduista o chamánica originarias. El hechizo ha sido comúnmente perseguido bajo la acusación de brujería, sobre todo en las naciones que tenían al Cristianismo por religión de Estado. Hoy en día su práctica se considera jurídicamente bajo el amparo de la libertad de creencias protegida como derecho fundamental por la mayor parte de legislaciones democráticas, si bien ello no impide que se persigan las estafas de importancia cometidas por supuestos "brujos" o "brujas" basándose en la credulidad o deseo de creer de muchas personas.

Típicamente, el hechizo consiste en una representación simbólica del efecto que se pretende conseguir bajo la invocación de una deidad. En sus orígenes y en algunos casos de la cultura popular, es un acto instantáneo sin una forma común. Tanto es así que supuestamente puede ejecutarse incluso de manera involuntaria, como ciertas formas de mal de ojo.

No obstante, en las creencias paganas desarrolladas adquirió y mantiene una estructura general que consta de seis partes:
La preparación, durante la cual se disponen los lugares y materiales necesarios, y las personas que van a tomar parte en el mismo pueden realizar diversas actividades previas como el ayuno, la oración, etc.
La apertura, que inicia el acto litúrgico o ritual creando un "entorno mágico" apropiado y solemne, produciendo simultáneamente un efecto de comunión entre las personas participantes.
La invocación, en la cual se suplica o exige la cooperación de las fuerzas sobrenaturales que habrán de llevar a la realidad el hechizo.
La ejecución, donde se realizan los actos mágicos ritualizados que constituyen el núcleo del hechizo y que pretenden modificar el curso de la realidad bajo la advocación de las entidades sobrenaturales invocadas.
El sacrificio, en el que se ofrece a estas fuerzas sobrenaturales una ofrenda que puede ser simbólica o tangible para ganar su favor.
El cierre, que da solemnidad a la clausura del acto y disuelve el "entorno mágico" creado durante la apertura.

Puede observarse con facilidad el paralelismo existente entre esta estructura y la liturgia de las religiones monoteístas más modernas, que probablemente se deriven de la misma. Un ejemplo claro sería la Misa cristiana. Hay actos de hechicería en las partes más antiguas de libros sagrados monoteístas como el Antiguo Testamento de la Biblia. El hechizo se hallaría, pues, en los orígenes de la liturgia sagrada de numerosas creencias contemporáneas.

Cuando el objetivo del hechizo y los medios empleados son considerados inmorales, ilegales o perniciosos por la sociedad donde se realiza, se le denomina de magia negra. Si por el contrario la sociedad considera inocuos sus objetivos y medios, es calificado como de magia blanca. En la actualidad, numerosas religiones neopaganas como la Wicca han recuperado la utilización de los hechizos y los reivindican. A nivel popular, mucha gente los practica en privado aunque pertenezca nominalmente a religiones que los aborrecen, normalmente siguiendo las instrucciones de libros esotéricos o medios similares. También se realizan en consultas privadas, por lo común a cambio de un precio. Los objetivos que se pretenden alcanzar suelen englobarse en la popular trilogía salud, dinero y amor, aunque también son relativamente frecuentes los de venganza u odio.

Con toda probabilidad, el concepto de hechizo surge por la necesidad de asociación causa -> efecto propia de la mente humana milenios antes de que apareciera el método científico. Que al arrojar semillas surgiera una planta o al practicar el coito con una mujer naciera un bebé debió ser interpretado sin duda como un suceso sobrenatural durante miles de años. En ausencia del método científico, se establece una relación directa acto menor -> suceso mayor aparentemente mágico, que se va envolviendo en una liturgia hasta que pierde su sentido originario y, por asociación, surgen relaciones nuevas de carácter supersticioso que conforman nuevos hechizos.


LA FÉ. LA RUEDA QUE LO MUEVE TODO

 Cada ser humano dispone de energías físicas y energías psíquicas. Las primeras le sirven en el mundo material. Las segundas para sincronizar la mente y el espíritu permitiendo así el desarrollo de aquellas capacidades que no se han entrenado. Esto lo vemos en el ejemplo del deportista: si cuando va a saltar la valla, interiormente se dice que no es posible, seguramente, con toda probabilidad, tendrá menos oportunidades de conseguirlo, sin embargo si piensa lo contrario (es decir si tiene fe, si cree en si mismo en este caso) conseguirá saltarla con mas probabilidades. Estos es porque de forma insconciente su mente guardará parte de sus energías, que de otra forma hubieran sido liberadas.

LAS CEREMONIAS

Cada ritual se compone de una seria de pasos que debe ejecutar el oficiante al tiempo que recita oraciones o invocaciones específicas. Leerlas resulta fácil, sin embargo, las fórmulas que se encuentran en los antiguos libros, requieren de una serie de ingredientes necesarios, que no siempre son faciles de encontrar en la zona donde reside el oficiante. Estos "trabajos" no obran nada por sí mismos, si no hay una previa disposición de ayuda por nuestra parte. Los magos y hechizeros de casi todas las culturas, a la hora de hacer sus trabajos se ocultaban de la vista del poblado. Normalmente se dirigian a lugares escondidos. Antes de iniciar cualquier ritual mágico, es necesario prepararse física, mental y espíritualmente.  Hay momentos en los cuales es totalmente desaconsejable realizar rituales ya que, de hacerlos, no sólo será imposible lograr el objetivo propuesto, sino que, además podría resultar ligeramente perjudial. Las diversas circunstancias bajo las que no se recomienda (siempre según los estudiosos del tema) inicar un rito son las siguientes:

- Después de comer, despues de una disputa, cuando se siente sueño o cansancio, si no se dispone de tiempo suficiente, si se corre el riesgo de ser interrumpido, si no se tiene un claro propósito, bajo un estado de excitación emocional extrema.

Además el miedo y la ansiedad son enemigos de la fe, la hacen tambalear, de manera que la fuerza que se dedique a conseguir un deseo será menor bajo estos estados de alta tensión emocional.

La voz latina "factitius" sólo significaba lo "hecho a mano"; los fabricantes de hechizos se llamaban antaño "feiticeros".  Más tarde se llamó "hechizo" todo lo que causaba efecto mágico, y el nombre de hechicero pasó al brujo.

EL AMULETO

Esta palabra "amuletum" aparece en Plinio por primera vez, y se la trae del árabe ( Hamâlet-de hamal = llevar).

El amuleto, pues, "lo que se lleva".  Y se cree de la palabra que llegó a los romanos desde Oriente en los primeros años del imperio, aunque se piensa que el uso llegó de la Caldea o de la India.

Para que sea amuleto alguna cosa, ha de ser inconsciente o impersonal, porque esto la distingue del fetiche, en el que vive un espíritu; y tener propiedades contra el mal, ya que las del talismán son de eficacia más amplia; y ser de calidad maravillosa, a diferencia del remedio simple; y tener un tamaño reducido, ya que es preciso que se lleve encima.

EL TALISMAN

Se apuntan diferencias entre el amuleto y el talismán. El es un arma de ataque, y el amuleto un arma de defensa; él tiene la actividad y el amuleto la pasividad; él sirve para toda maravilla y el amuleto únicamente sirve para espantar el peligro... El talismán, "objeto señalado con figuras misteriosas, que ejerce sobre cosas y sucesos una acción determinada, bien en su naturaleza, o bien en su dirección". 

Se saca de la palabra de "telesma", griego = rito religioso; se saca también de "telsam", árabe = figura mágica.

Mas hay una hierba célebre, que se llama en Asturias la del "pico" sin que se sepa el por qué.  Hervida, da un "fervidillo" que remedia la ronquera; machada, suelta un jugo que quita la maldad a las heridas.  El pico-pau es un pájaro; anida en las cavidades de las rocas y troncos, y le cierran la entrada con pedruscos, y coge unas ramitas de esta hierba, las aplica a los pedruscos, y los hace romperse en pedacitos.  La hierba del pico-pau era, por consiguiente, un talismán, lo mismo que la del sésamo, lo mismo que la del trébol... El trébol de cuatro hojas, en Asturias, da la felicidad y la riqueza. 

Todas las virtudes que posee el talismán, las posee también el amuleto, y fundamentalmente son iguales.  La calidad es la misma; pero la intensidad los diferencia: el amuleto aparta a los espíritus; el talismán los aparta, pero también a veces los atrae.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 20:44  | Los Demonios
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